El trigo y la cizaña

Sermones

El trigo y la cizaña

7 de marzo de 2010

 

Cuando estemos en el cielo no habrá esfuerzos, todo estará hecho, sólo nos entregaremos a dar la alabanza a Aquel que nos rescató; pero mientras estamos en la tierra, procuremos estar creciendo en Dios; que nuestro fruto sea agradable y el servicio eficiente. De esa manera nos gozaremos desde ahora.

 

 

24Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;

25pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.

26Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.

27Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?

28Él les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

29Él les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

30Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.

Mt. 13:24-30

 

En Mat- 13:18-23, Jesús explica a sus discípulos la parábola del Sembrador que les había referido (13:1-9). Esa parábola termina mostrando el caso cuando la semilla cae en buena tierra y da fruto abundante. Lo último que Jesús dice en esa parábola es “El que tiene oídos para oír oiga”. La parábola que vamos a ver tiene estrecha relación con ésta (son complementarias y a la vez, cada una tiene grandes enseñanzas).

 

Cuando aquí Jesús nos indica que un hombre sembró buena semilla en su campo; debemos entender que es un hombre responsable que no hace fraude, porque quiere obtener buenos frutos. Este hombre sabe que no basta con comprar, arrojar o sepultar la buena semilla; será necesario cuidar el crecimiento de la planta.

 

Comprar buena semilla puede o no reportar mejores ganancias. Tal vez una semilla más económica (o transgénica), pueda reportar mayor beneficio económico, pues hay calidades de semilla de trigo, pero comprar la mejor siempre estará acorde con lo que Dios quiere y por lo tanto las bendiciones serán más abundantes (sabiendo que las bendiciones primeramente son espirituales, no económicas).

 

Por lo que dice el versículo 25, intuimos que para cuidar la semilla aquel hombre contrató a algunos obreros para cuidarla de las aves, de los roedores, de otro tipo de plagas y también de las acciones que pudieran generar las envidias (pues éstas causan enemistades).

 

Tal vez un vecino o un enemigo más lejano vio que este hombre había sembrado buena semilla y quería que fracasara (pues no soportaría verlo progresar). Vino por la noche cuando los obreros dormían y sembró cizaña en el mismo campo, no nada más la arrojó. Luego se retiró protegido por las tinieblas. La cizaña es una planta silvestre que se parece mucho al trigo; puede distinguirse de éste una vez que ambos han dado su fruto. Su semilla es venenosa.

 

Tal vez no se notaba a simple vista que se hubiese colocado la semilla de cizaña; la maldad estaba hecha y el que la había sembrado solo esperaba el resultado, que era echar a perder las cosechas, quebrar económicamente al propietario del campo y minar su prestigio; hacer todo el daño posible. Parecían semillas de trigo, pero no lo eran.

 

Se pudo ver la diferencia hasta la aparición de la espiga. Los siervos de aquel señor se dieron cuenta de la existencia de cizaña en el campo de trigo y preguntaban a su patrón como era que había sucedido esto. La explicación no podía ser otra; un envidioso había hecho esa maldad (Stg. 1:13-15). Los siervos tal vez al ver el dolor del jefe de familia, se ofrecen a retirar la cizaña, lo cual  implicaría un trabajo penoso y riesgoso (pues se podría perder la cosecha). Aquel señor impide a sus siervos retirar la cizaña, para que no se pierda el trigo, asume el riesgo de dejar la cizaña junto al trigo, el cual puede ser afectado en su crecimiento, pues la cizaña (que no es comestible para ninguno), le robará humedad y nutrientes, pero además es venenosa. Esta decisión implicará cuidados mayores para preservar el trigo, hasta que llegue el tiempo de la cosecha. Al crecer ambas plantas juntas, seguramente el trigo sufrirá opresión pero al final se impondrá su calidad y dará buen fruto.

 

Llegará el día de la cosecha, en el que aquel señor dará instrucciones a sus siervos (segadores) para que hagan lo correspondiente; arrancar primero la cizaña (de raíz), para quemarla, pero el trigo irá al granero para que sea de alimento a los de casa y a otros que lo compren (en su caso).

 

La explicación de Jesús de esta parábola, la encontramos en nuestra Biblia, en Mat. 13:36-43:

El que siembra la buena semilla, el Hijo del Hombre (Jesucristo). El campo, es el mundo. La buena semilla, son los hijos del reino. La cizaña, son los hijos del diablo (incrédulos). El enemigo que sembró cizaña, es el diablo. La siega, es el fin del siglo (el juicio final). Los segadores, son los ángeles. Quemar la cizaña es enviar los incrédulos al infierno (v. 42). Guardar el trigo en el granero, es enviar a la vida eterna a los escogidos de Dios (v. 43). El que tiene oídos para oír, oiga.

 

Esta parábola nos enseña también que en las iglesias locales de Cristo Jesús existe indudablemente el trigo (los creyentes), pero también la cizaña (los incrédulos) y es necesario que estén juntos para que los primeros prediquen a los segundos, pero de éstos habrá algunos que nunca crean y que no puedan distinguirse de los creyentes, pero no debemos apresurarnos a hacer esa distinción; ese juicio sólo le corresponde a Dios, recordemos que decir a alguno que es cizaña es decirle que no ha creído y siempre podemos equivocarnos con ello. Mientras tanto, procuremos que el contacto con la cizaña no afecte nuestro crecimiento en Dios, no olvidando de estar en comunión con Él. Aspiremos todos a resplandecer en el reino de Nuestro Padre. Sembremos la buena semilla en todos aquellos que están cerca de nosotros.