Eliseo y el Sitio de Dotán

Sermones

Eliseo y el Sitio de Dotán

22 de marzo 2009

 

Dios abre los ojos del espíritu a sus hijos, para que vean la grandeza del Dios de los Ejércitos. También cierra a veces, los ojos de muchos que se oponen a sus planes.

 

 

8 Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento.

9 Y el varón de Dios envió a decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los sirios van allí.

10 Entonces el rey de Israel envió a aquel lugar que el varón de Dios había dicho; y así lo hizo una y otra vez con el fin de cuidarse.

11 Y el corazón del rey de Siria se turbó por esto; y llamando a sus siervos, les dijo: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel?

12 Entonces uno de los siervos dijo: No, rey señor mío, sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu cámara más secreta.

13 Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe a prenderlo. Y le fue dicho: He aquí que él está en Dotán.

14 Entonces envió el rey allá gente de a caballo, y carros, y un gran ejército, los cuales vinieron de noche, y sitiaron la ciudad.

15 Y se levantó de mañana y salió el que servía al varón de Dios, y he aquí el ejército que tenía sitiada la ciudad, con gente de a caballo y carros. Entonces su criado le dijo: !Ah, señor mío! ¿qué haremos?

16 El le dijo: No tengas miedo, porque más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

17 Y oró Eliseo, y dijo: Te ruego, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del criado, y miró; y he aquí que el monte estaba lleno de gente de a caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

18 Y luego que los sirios descendieron a él, oró Eliseo a Jehová, y dijo: Te ruego que hieras con ceguera a esta gente. Y los hirió con ceguera, conforme a la petición de Eliseo.

19 Después les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, y yo os guiaré al hombre que buscáis. Y los guió a Samaria.

20 Y cuando llegaron a Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de éstos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y se hallaban en medio de Samaria.

21 Cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo a Eliseo: ¿Los mataré, padre mío?

22 El le respondió: No los mates. ¿Matarías tú a los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y vuelvan a sus señores.

23 Entonces se les preparó una gran comida; y cuando habían comido y bebido, los envió, y ellos se volvieron a su señor. Y nunca más vinieron bandas armadas de Siria a la tierra de Israel. 2° Re. 6:8-23

 

Este relato se ubica en tiempos del rey Joram de Israel y de Ben-Hadad III como rey de Siria. Eliseo, el varón de Dios y profeta, no veía el reinado de Joram como justo (2° Re. 3:13-14). En 2° Re. 5:1-8, se ve que le rey de Siria y el rey de Israel tienen aparentemente buena relación. Eliseo tiene ya cierta relación con el rey de Israel. Naamán, principal del ejército sirio, se hace amigo del profeta y tal vez adepto al Dios verdadero (2° Re. 5:15,16). En el cap. 5, Giezi que era criado de Eliseo, se vuelve leproso (vers. 27), por el pecado de codicia en el que cae.

 

En 2° Re. 6:8-23, que es nuestro pasaje de estudio, el rey de Siria (de origen arameo), se convierte en enemigo del rey de Israel. No sabemos exactamente los motivos de esta rivalidad, pero podían ser semejantes a los del rey de Moab, que tiene el nombre de Mesa (2° Re. 3:4,5), cuyo propósito era no dar ya tributo a Israel. Pero las justificantes de las personas para tener pleito o adueñarse de algo que es propiedad del otro, siempre son muchas y así también entre naciones (como hoy). Para esto, es útil recordar la máxima del prócer mexicano, Benito Juárez García, que dijo, tomando como referencia la regla de oro de la Biblia, que “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. Es bueno delante de Dios, tener buenas relaciones entre los hombres. Debemos tener disposición para la paz.

 

En su intención de hacer pleito con Israel, el rey de Siria rebela a sus siervos sus estrategias de ataque (creo que Naamán ya no se encuentra con el ejército sirio (ver Luc. 4:27). Según las investigaciones del doctor Velikovsky en su libro “Siglos Caóticos”, Naamán se encuentra en Egipto cumpliendo un encargo importante.

 

Pero Dios rebela a sus hijos cómo deben cuidarse y así lo hacía con Eliseo y su pueblo. Al percatarse de que sus planes son descubiertos continuamente, el rey de Siria creyó que había un traidor en sus filas (un espía). Lo que ocurre es que Dios conoce todo lo que hablamos y pensamos hasta en lo más íntimo. Nada puede esconderse delante de Él.

 

Pero la ciudad de Dotán, donde vive Eliseo (a 16 km. al N. de Samaria), es sitiada por bandas armadas del ejército sirio, porque allí se encuentra Eliseo. Desde su casa se puede ver el ejército. Un sitio tiene el propósito de cerrar las entradas y salidas de personas e insumos, con el objetivo de que mueran de hambre los que se encuentran dentro.

 

El criado de Eliseo sigue siendo Giezi, aunque es leproso (5:27 y 8:4). El criado, al ver desde la casa al ejército enemigo, se llena de terror y hace al varón de Dios la pregunta “¿qué haremos?”, la cual muestra desesperación de quien siente que ya no hay remedio al mal que se avecina. Cuando alguno se siente perdido, es porque supone que el enemigo tiene mucho más fuerza. Pero si alguna vez nos encontramos en esta situación, debemos preguntar a Dios. Pero esa pregunta la debemos hacer a Dios antes del tiempo de angustia.

 

Dios siempre nos dirá: “No tengas miedo”, porque Él es más fuerte que cualquier dificultad que tengamos.

Ante cualquier miedo o dificultad, lo primero es la oración, como lo hizo Eliseo, para que Dios abra nuestros ojos y veamos que nada hay que iguale a su poder, para que no nos dejemos dominar por el miedo. Ahora mismo, el Señor cuida de sus hijos, como cuidó de Eliseo y su criado. El criado tuvo frente a sí la visión del ejército de los cielos. La oración (la comunión con Dios), dio resultado. Jehová, Dios de los Ejércitos nos protege.

 

Más adelante en el relato, otra vez la oración de Eliseo y sucede que es quitada la visión a los perseguidores del varón de Dios para proteger a éste y son encaminados al centro de Samaria (la capital), en lo que podría considerarse un callejón sin salida. Dios, a solicitud del profeta, vuelve a abrir los ojos al ejército sirio y se encuentran a merced del ejército de Israel, en medio de la ciudad. Dios muestra su misericordia hacia los rebeldes y, en lugar de castigo, les da comida y agua. La venganza (cuando la hay), es del Señor.

 

· Entre individuos o entre naciones, nada hay que justifique un pleito delante de Dios.

· Procuremos tener buenas relaciones con todos, tengamos disposición a la paz.

· Dios nos dice cómo debemos cuidarnos.

· El conoce todo lo que pensamos, nuestros miedos y preocupaciones.

· Antes de tener dificultades o angustia, debemos preguntar al Señor: ¿qué haremos? y también cada vez que debamos tomar una decisión. Él abrirá nuestros ojos.

· Oremos continuamente.

· Él siempre nos conforta para que no tengamos miedo y nos cuida.

· El Dios de los Ejércitos nos protege.

Dios llama a los rebeldes con amor y les ofrece comida y agua.