Propósitos de consejos y exhortaciones

Sermones

Propósitos de consejos y exhortaciones

16 de mayo de 2010

A veces la experiencia es despreciada y a veces sobrestimada, lo sabio es que aprenda lo bueno de ella el que la vivió y también otros que no la vivieron.

 

 

1Los proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel.

2Para entender sabiduría y doctrina,

Para conocer razones prudentes, 3 Para recibir el consejo de prudencia,

Justicia, juicio y equidad;

4 Para dar sagacidad a los simples,

Y a los jóvenes inteligencia y cordura.

5Oirá el sabio, y aumentará el saber,

Y el entendido adquirirá consejo,

6 Para entender proverbio y declaración,

Palabras de sabios, y sus dichos profundos.

7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;

Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,

Y no desprecies la dirección de tu madre;

9 Porque adorno de gracia serán a tu cabeza,

Y collares a tu cuello. Prov. 1:1-9

 

Es necesario recordar algunas definiciones de palabras que tienen relación con los proverbios.

Consejo.- Parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer algo. Exhortación.- 1. Advertencia o aviso con que se intenta persuadir. 2. Plática o sermón familiar y breve.

 

El consejo se da generalmente a solicitud de otro. En el ambiente familiar la exhortación es vertida por iniciativa de algún miembro de la familia, generalmente los padres. La exhortación se da sin ser solicitada, pero el que la da debe antes cumplir con los requisitos morales que el caso exige.

 

Proverbio.- Sentencia, adagio o refrán. El proverbio es irrebatible, puede tener la naturaleza de consejo o de exhortación, pero es infalible, porque está dicho o elaborado por un sabio apoyado en la experiencia. El proverbio tiene entonces efectividad probada si se sigue (Prov. 4:3). Los proverbios sirven para:

 

Entender sabiduría (vers. 7), que se traducirá en la toma de decisiones correctas.

Aprender doctrina (conjunto de principios y enseñanzas). Los principios y las enseñanzas procuran una buena educación y ésta se reflejará en una buena conducta.

Conocer razones prudentes (a tiempo) a través de consejos y exhortaciones.

Recibir consejo de prudencia (ser cuidadosos), que implica templanza, cautela, moderación, sensatez y buen juicio.

Actuar con justicia (más que el respeto a la ley, hacer lo que es mejor); andar en causas justas.

Tener buen juicio (que es distinguir lo verdadero de lo falso, tener sana razón, seso, asiento y cordura. Saber comparar ideas y sus relaciones.

Conducirse con equidad (sin distinciones, discriminaciones, ni acepción de personas).

Dar sagacidad a los simples (estar alertas, para no ser engañados por otros que procuran abusar).

 

En el caso de los jóvenes, el propósito es que en ellos se vea la inteligencia (dotándolos de recursos para aprovechar la experiencia de los mayores de edad), capacidad de resolver problemas y cordura (no hacer locuras).

 

Al sabio, los proverbios le servirán para aumentar su saber; el que es entendido, adquirirá (adoptará) el consejo. Recordemos que el que dijo: “no hay Dios” no fue el sabio, sino el insensato (Sal. 14:1).

 

Pero el proverbio principal es éste: no hay mayor sabiduría que conocer a Dios y andar en sus caminos. Ninguna filosofía ni doctrina ni ciencia de hombres tiene comparación con conocer al Creador, platicar con Él, confiar y depender de Él. Los mejores consejos los da Dios.

 

Para los hijos de familia, el mismo Dios da el siguiente consejo: Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,

Y no desprecies la dirección de tu madre”; aquellos hijos que están bajo el mismo techo de sus padres, por lo que no tienen justificante. A menudo encontramos jóvenes que menosprecian a sus padres porque los consideran ignorantes, anticuados (u obsoletos), iracundos o viciosos, pero si el joven es verdaderamente sabio e inteligente, los escuchará con atención y cuánto más si el joven es cristiano.

 

Los consejos de los padres comúnmente tienen el propósito de que sus hijos no sufran y que les vaya bien en el futuro. Pero algunos hijos padecen la desobediencia que tuvieron (¿y qué necesidad había?). Los consejos obedecidos se constituyen en adornos para la vida.

 

Los hijos de todas las edades pueden y deben ser aconsejados. Los consejos de Dios son perfectos. Seamos sabios y tomemos el consejo de Dios dado en su palabra. Andar con Dios es el mejor consejo y el proverbio principal. Dios quiere que los hijos que dependen de sus padres, escuchen sus consejos y exhortaciones para que les vaya bien. Pero no tomen el consejo de los malos. No los consientan, ni tengan miedo de ellos. Estás a tiempo de iniciar a obedecer o de rectificar.